La crisis económica pasa factura a la gestión del agua

Los principales objetivos de la normativa europea, comprometidos por la falta de inversiones

Aparecen nuevos desafíos en el uso sostenible de los recursos hídricos

De izquierda a derecha, Joan Compte, Manuel Navarro, Leonard Carcolé y Sergi Sabaté, en la sede del Col·legi d’Enginyers de Camins, Canals i Ports de Catalunya.

El agua y la seguridad alimentaria se han convertido este año en la prioridad de la agenda de las Naciones Unidas para celebrar el Día Mundial del Agua. Bajo el lema El mundo tiene sed, porque tenemos hambre, nos recuerdan que el agua se encuentra en los diferentes procesos vitales y que buena parte la consumimos con los alimentos que producimos. Con esta reflexión arranca la mesa redonda organizada por EL PERIÓDICO DE CATALUNYA en la sede del Col·legi d’Enginyers de Camins, Canals i Ports de Catalunya. Los participantes en el encuentro coinciden en señalar que se trata de un desafío de futuro, especialmente teniendo en cuenta el aumento de la población mundial que implicará la necesidad de mayores recursos alimentarios. Ello significa o más agua, o replantearnos el régimen alimentario a nivel global. Sergi Sabaté, subdirector del Institut Català de Recerca de l’Aigua, aboga por una “reflexión sin mitos ni perjuicios para mantener la sociedad que ahora tenemos y sin olvidar que paralelamente el agua es un bien necesario para los ecosistemas a los que ya no deberíamos presionar más”. Aunque los recursos hídricos en nuestro país son utilizados en más del 70% por la agricultura, desde la Agència Catalana de l’Aigua (ACA) se celebra que poco a poco se diluyan los distintos usos del agua y se presenten como un hecho transversal. Leonard Carcolé, director de la agencia, recuerda además que “la producción de alimentos no deja de ser un mecanismo de exportación virtual del agua”, ya que se utiliza don-de está la actividad alimentaria pero se consume en otros lugares. Aun así, los expertos aseguran que la agricultura y la ganadería tienen todavía recorrido en cuanto a eficiencia se refiere, pero excusan al sector, que a menudo se ha quedado solo ante la continua modernización de sus infraestructuras.

CAMBIO CULTURAL Y SOCIAL Joan Compte, miembro de la Comisión de Agua y Energía del Col·legi d’Enginyers de Camins, Canals i Ports, señala que “todavía hay recorrido tecnológico en la apuesta por nuevos sistemas de riego que mejorarán su eficiencia”, mientras para el director de operaciones y mantenimiento de Depuración de Acciona, Manuel Navarro, la solución pasa por “aumentar la proporción del uso del agua reutilizada y que está dando buenos resultados”. Precisamente esta posibilidad, la reutilización, debe ir acompañada de un cambio cultural y social, como ha pasado en otros países donde el agua es escasa. El problema de fondo, sin embargo, es que cualquier actuación de mejora pasa hoy en día por el capítulo económico. Y si ya es difícil y complejo gestionar el agua, tener que hacerlo en un contexto de crisis económica y financiera como la actual, se convierte en una auténtica proeza. Desde la administración hidráulica catalana se asegura que no se puede mantener la capacidad inversora de los últimos años y, junto con el resto de los expertos, avanzan que ello implicará no poder cumplir con los objetivos de la Directiva Marco del Agua. Esta normativa europea obliga a los estados miembros a disponer en el 2015 de un marco de protección específico para garantizar la calidad de las masas de agua. Un auténtico reto en el que el país podría quedar fuera del calendario. Para el director de la Agència Catalana de l’Aigua, Leonard Carcolé, “el cumplimiento de los objetivos están actual-mente fuertemente comprometidos por la falta de presupuesto”. Por esta razón, hay coincidencia en la mesa en que la solución pasará por pedir una prórroga a las instituciones europeas. Aun así, se recuerda que Catalunya, junto con Baleares, son las dos únicas comunidades autónomas que tienen los deberes avanzados, con el Plan de Gestión de Cuencas redactados y aprobados, en el caso catalán desde el 2010. Para la administración hidráulica, cumplir con todos los objetivos de la directiva es hoy día difícilmente abordable con la actual coyuntura económica, pero recuerdan que es una situación global en todos los estados miembros. Desde el Col·legi d’Enginyers de Camins, Canals i Ports de Catalunya, Joan Compte comparte esta necesidad de prórroga, ya que “de lo contrario, sería engañarnos”.

GARANTÍA DE SUMINISTRO Una de las características que presenta Catalunya a nivel hidrológico está estrechamente vinculada con el clima mediterráneo. Así, aunque en años hidrológicamente normales se pueden satisfacer las demandas, el problema surge cíclicamente cuando las precipitaciones son escasas. En este sentido, los expertos coinciden en señalar que tenemos recursos hidráulicos suficientes pero nos falta mayor garantía de suministro. Un seguro para cuando llegue la próxima sequía es que se disponga de los mecanismos oportunos para garantizar el abastecimiento. Para Manuel Navarro, de Acciona, todavía presentamos carencias porque se debe llevar el agua “donde se consume o producirla donde se necesita, y ello implica hablar de infraestructuras, de interconexiones, trasvases o desalinizadoras”. Para Leonard Carcolé, de la ACA, sin embargo, la falta de garantía en el suministro no necesariamente equivale a más producción de hectómetros cúbicos. “Hay otras acciones como establecer bancos de agua en los que se puedan intercambiar consumos y usos,   o interconexiones de redes, que no deben entenderse como trasvases”. En la misma línea, Joan Compte, del Col·legi d’Enginyers de Camins, Canals i Ports de Catalunya, recuerda que la falta de garantía puede solucionarse con cesiones temporales de uso y también potenciando la reutilización del agua. Un aspecto, el de la reutilización, que desde el ámbito académico, Sergi Sabaté, del ICRA, dice que socialmente no lo tenemos todavía interiorizado. “Nos cuesta pensar que podemos reutilizar el agua para diferentes usos y como sociedad debemos hacer un esfuerzo porque ya no somos ricos, como pasa en otros niveles”, afirma. Sabaté cree que “el actual modelo de producir agua y llevarla donde se necesite está comprometido, no será sostenible en el futuro y debemos repensarlo aprovechando este periodo de crisis económica”. Uno de los debates habituales en tor-no al agua es el precio que pagamos per ella. ¿Es barata? ¿Es cara? Depende con qué lo comparemos, recuerda el director de la ACA. Si lo hacemos con el resto de Europa, aquí pagamos la mitad o incluso tres veces menos que nuestros vecinos. La media que se paga en Catalunya es de 1,8 euros/m3, incluyendo el canon del agua y el coste del servicio en baja, frente los 3, 3,5 o 4 euros que se paga en el resto de Europa por la misma cantidad. UN COSTE AÑADIDO En el caso catalán, coinciden los expertos en puntualizar que los costes son difícilmente comparables, ya que la climatología mediterránea provoca en nuestro caso que el precio por producir agua sea más elevado. Sobre todo en materia de infraestructuras. En Alemania, por ejemplo, no son necesarias las desalinizadoras. Aquí sí y ello conlleva un coste añadido. O tampoco es posible establecer paralelismos en el ámbito de la depuración. Nuestros ríos llevan un caudal de agua en algunos casos similar al que desprenden las depuradoras. Y por ello los COMPARATIVA DEL PRECIO DEL AGUA DSegún las organizaciones de consumidores, el precio medio del agua en España en 2011 fue de 1,68 €/m3 para un supuesto de consumo medio DMurcia es la ciudad más cara seguida de Las Palmas, Alicante y Barcelona, con precios sobre los 2 €/m3. Palencia y Guadalajara, las más baratas DA nivel internacional, según la AEAS, Copenhague paga 4,5 €/m3; París y Londres casi 3 €/m3; Lisboa, 1,4 €/m3, y Roma no llega al euro costes en depuración tampoco son los mismos. No es lo mismo devolver el agua al caudaloso Rin que al frágil Llobregat. Por esa razón necesitamos depuradoras de alta tecnología que sean capaces de reducir la carga de contaminantes y ello también encarece su coste. Según Leonard Carcolé, director de la ACA, “no tendremos más remedio que acercarnos a los precios de nuestros vecinos, pero siendo conscientes que la realidad socioeconómica de nuestro país no es la misma que otros países de Europa”. El debate que se plantea de fondo es saber si deben o no repercutirse los costes de las infraestructuras a los ciudadanos y de qué manera hacerlo. Manuel Navarro, de Acciona, recuerda que muchas infraestructuras han sido financiadas por diferentes administraciones pero en el futuro deberán reponerse y mantenerse con lo que supone “pan para hoy, y hambre para mañana”. Aboga por repercutir el coste vía contador y no vía impuestos para que pague más el que mayor uso realice del agua. Un sistema de tramos, como el que está vigente en estos momentos, y que según Joan Compte “proporciona mayor justicia social”. Desde el ICRA, Sergi Sabaté incide también en que estos costes también son los que permiten mantener en buen estado nuestros ecosistemas y las masas de agua del país. A menudo olvidamos cómo estaban nuestros ríos en la década de los 70 y cómo se ha revertido la situación. Por todo ello recuerda que “como ciudadano, no me importa pagar el precio que representa tener agua de consumo de buena calidad y unos ecosistemas en condiciones”.

USO RESPONSABLE Y es que, como recuerdan los expertos reunidos por EL PERIÓDICO, el problema del agua no es de la administración hidráulica de turno, de los políticos o las administraciones. Es un problema de todos y debemos ser solidarios en su gestión y llevar a cabo un uso responsable.

INFLUENCIA DE LA ALIMENTACIÓN DLas Naciones Unidas recuerdan que producir un kilo de carne de vacuno consume 15.000 litros de agua, y un kilo de trigo necesita 1.500 litros DHoy en día hay en el planeta 7.000 millones de personas que alimentar, y se prevé que habrá otros 2.000 millones más para el año 2050 DEn Catalunya, el consumo de agua doméstico e industrial representa el 27,4% del total, y el agrícola y de ganadería significan el restante 72,6%

Resumen de la mesa redonda moderada por XAVIER PUIG GARCÍA.

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