Residuos, menos es mejor


Ecópolis Residuos 2012      Ecòpolis Residus 2012 

En materia de gestión de residuos, igual de importante que la recogida selectiva es la minimización de los desechos que genera cada ciudadano, que en Barcelona se sitúa actualmente en 1,37 kilos por habitante y día, un 4,5% menos que en el 2010. Una disminución que se explica por la caída de actividad económica, así como por el incremento de la sustracción de papel y cartón de los contenedores (lo que quiere decir, por lo tanto, que la cifra de generación de residuos por parte de cada persona es algo superior a la indicada, aunque no todos acaben en manos de los servicios municipales). De estos datos se puede extraer la conclusión de que aún se puede avanzar en materia de minimización –las cifras son buenas, pero a causa de factores externos–, en especial apelando a la conciencia de cada ciudadano, que tiene en sus manos la posibilidad de generar un beneficio medioambiental y, al mismo tiempo, económico tanto a las arcas públicas como a su propio bolsillo. En este sentido, se pueden llevar a cabo toda una serie de medidas de compra responsable, que empiezan por evitar las ansias consumistas y alargar la vida útil de los objetos, sin caer en la tentación de tirarlos a la basura cuando sale la siguiente actualización. También es cierto que la Administración pública debería llevar a cabo una investigación seria sobre la llamada obsolescencia programada, es decir, la fabricación de productos calculando de antemano cuándo dejarán de funcionar, para obligar así al comprador a adquirir uno nuevo. Una actitud racional respecto a los hábitos de consumo conlleva un ahorro económico para la persona y también para la sociedad, ya que debe hacerse cargo de una cifra menor de residuos. A lo que se añaden los beneficios medioambientales. Otras buenas prácticas son, tal y como recuerda la Agència de Residus de Catalunya, optar por las versiones reutilizables, evitar embalajes innecesarios optando por la compra a granel, en especial en el caso de los alimentos frescos, o escoger aquellos productos fabricados a partir de materiales reciclados. Pero como, sin lugar a dudas, se seguirá generando un alto volumen de desperdicios, su correcta separación para depositarlos en el contenedor correcto también tiene sus consecuencias económicas, ya que los municipios deberán destinar menos recursos para una segunda separación, se reducirá la necesidad de vertederos y se podrán seguir explorando más vías para la valorización, es decir, convertir la basura en energía o materia prima. Por conciencia ecológica o ahorro económico, Catalunya debe dar un nuevo paso en la gestión de sus residuos.

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